tratamiento de rodilla con ondas de choque

Terapia con ondas de choque: indicaciones y beneficios

Las ondas de choque empezaron a utilizarse en 1980 para tratar cálculos en vías urinarias (“piedras” en el riñón y en los uréteres). En las radiografías de seguimiento de los pacientes, los urólogos observaron que, si el cálculo estaba ubicado en el uréter, se producía un aumento de la densidad del hueso de la pelvis. Las ondas de choque destruían los cálculos y, a la vez, fomentaban la regeneración ósea en las áreas cercanas a la zona de tratamiento.

Este efecto atrajo rápidamente la atención de cirujanos ortopédicos y traumatólogos. A principios de los años 90 se tratan los primeros pacientes afectados de retrasos de consolidación ósea y tendinopatías crónicas.

Una onda de choque es un pulso acústico que genera una gran compresión y descompresión de los tejidos en un tiempo muy corto. Dichas ondas de choque producen una estimulación mecánica de las células, que reconocen y responden a la estimulación produciendo diferentes respuestas biológicas.

Se trata de un proceso de conversión de los estímulos mecánicos en respuestas bioquímicas. Por ejemplo, si estimulamos las células de un tendón mediante ondas de choque aumentará la síntesis de colágeno. El colágeno es una proteína imprescindible para recuperar las funciones biomecánicas de los tendones lesionados.

funcionamiento ondas de choque
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Beneficios de la terapia con ondas de choque

Las ondas de choque causan efectos médicos generales de reparación acelerada de tejidos, crecimiento celular, analgesia y restauración de la movilidad. A continuación analizamos otros beneficios en detalle.

Formación de nuevos vasos sanguíneos

El flujo de nutrientes en la sangre es necesario para iniciar y mantener los procesos de reparación de la estructura del tejido dañado. La aplicación de ondas acústicas crea microrupturas capilares en tendón y hueso.

Como resultado de estos procesos, las arteriolas son remodeladas, estimuladas para crecer y otras nuevas se forman. Los nuevos vasos sanguíneos mejoran el suministro sanguíneo y la oxigenación de la zona tratada y estimulan a la curación más rápida de tanto el tendón como del hueso.

Reversión de la inflamación crónica

La inflamación crónica se produce cuando la respuesta inflamatoria no está completamente detenida. Esta puede dañar el tejido sano y resulta en dolor crónico. Los mastocitos son uno de los componentes clave del proceso inflamatorio. Su actividad se puede aumentar mediante el uso de ondas acústicas penetrantes para ayudar a restaurar los procesos curativos y regenerativos normales.

Estimulación de producción de colágeno

La producción de una cantidad suficiente de colágeno es una condición previa necesaria para los procesos de reparación del mioesqueletal dañado y estructuras ligamentosas. La Terapia de la Onda de Choque acelera la síntesis de procolágeno.

Eliminación de la calcificación

La acumulación de calcio es, más a menudo, el resultado de micro-desgarros u otros traumas a un tendón. Las ondas acústicas rompen las calcificaciones existentes.

Liberación del mediador del Dolor «sustancia P»

La sustancia P es un neurotransmisor que se asocia generalmente con dolor intenso, persistente y crónico. Retransmite mensajes de dolor al sistema nervioso central. Las ondas acústicas generadas por la terapia de ondas de choque disminuyen la concentración de la sustancia P y alivian el dolor gatillo.

Eliminación de puntos gatillos

Los puntos gatillos son la principal causa de dolor en la espalda, cuello, hombros y extremidades. La acumulación de productos de desecho irrita las terminaciones nerviosas sensoriales que luego provoca aún más la contracción. Este círculo vicioso se conoce como «crisis metabólica». La energía acústica aplicada invierte la crisis metabólica y libera los puntos de activación.

maquina de ondas de choque
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Fisioterapia con ondas de choque

Existen dos tipos de ondas de choque en función de la lesión a tratar: radiales y focales. La diferencia entre ambas es la profundidad a la que pueden llegar las ondas: las radiales pueden llegar a profundidades de hasta cinco centímetros; y las focales alcanzan una profundidad bastante superior, pudiendo llegar hasta los 12 cm.

La terapia con ondas de choque se utiliza, principalmente, para tratamientos de enfermedades que precisan una regeneración de los tejidos.

Así, las propiedades terapéuticas de las ondas de choque son la nueva creación de nuevos vasos sanguíneos, la producción de colágeno, eliminación de los puntos gatillo, eliminación de la calcificación y tratamiento de las inflamaciones crónicas.

Entre los más recurridos, están el tratamiento del dolor crónico, como el del dolor de hombro o de cadera, las calcificaciones, la trocanteritis, tendinitis rotuliana, tendinitis de Aquiles, la fascitis plantar, la tendinopatía crónica, el síndrome de dolor miofascial asociado a puntos gatillo o la rodilla de saltador.

¿Cómo se realiza el tratamiento?

La Terapia de Onda de Choque es un tratamiento no invasivo de aplicación simple y fácil que no requiere de una preparación especial por parte del paciente.

La sesión constará de 3 fases:

1. Localización del área a tratar: el área a tratar se localiza mediante el uso de la palpación, con la finalidad de ofrecer la terapia con precisión.

2. Aplicación del gel: Se aplica una cantidad suficiente de gel en la zona a tratar para permitir el paso de las ondas acústicas de manera eficiente y sin problemas.

3. Iniciación de la terapia: El aplicador de ondas de choque se presiona levemente contra la zona a tratar y se presiona el botón de inicio.

Después de las sesiones de ondas de choque, se recomienda a los pacientes que eviten practicar ejercicio físico durante las siguientes 48 horas, especialmente aquel que afecte o involucre a la zona tratada.

Algunas personas pueden presentar ligeros dolores tras la sesión, que remite en un lapso de 2 a 4 horas.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

La mayoría de las lesiones requieren entre 3 a 5 sesiones y la duración del tratamiento es de unos 5-10 minutos. Es conveniente realizar la terapia en intervalos de 1-2 semanas, dependiendo de la tolerancia del paciente y de la respuesta de la lesión. La terapia incluye un programa de ejercicios que el paciente debe realizar en su domicilio y un control de los factores de riesgo.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Normalmente las ondas de choque no tienen efectos secundarios, pero ocasionalmente pueden provocar dolor en el punto de aplicación, parestesias o hipoestesias en la zona tratada, enrojecimiento cutáneo o pequeños hematomas y síndrome vasovagal, que cursa con mareo, náuseas y una bajada de tensión.

Existen algunas contraindicaciones como pacientes con alteraciones de la coagulación y prisa de anticoagulantes, trombosis, tumores sistemáticos, embarazo, inflamaciones agudas, niños en edad de crecimiento, artritis reumática y pacientes tratados con cortisona. Tener especial cuidado con los tratamientos sobre cavidad torácica y abdominal.

Alternativas a este tratamiento

Existen otras terapias indicadas para el tratamiento del dolor crónico, algunas de ellas como la acupuntura, las infiltraciones de ácido hialurónico, de plasma rico en plaquetas, la aplicación de calor o frío, o la hidroterapia, entre otros.

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